3 de abril de 2006

No, pues cerros, we

En estos últimos meses me he dedicado arduamente a hacer la comparación real entre el famoso Cerro de la Silla en Monterrey, Nuevo León, y su homónimo un poco menos famoso Cerro de la Campana, en Hermosillo, Sonora.

Y aquí les presento la información gráfica.
Juzgue usted mismo lector, cual es la realidad de las cosas. ¿Realmente los Hermosillenses estamos orgullosos de un cerro tan pequeño y poco grandioso? ¿Podemos presumir de él cuando salimos fuera? ¿Podemos hacer postales de nuestro amado cerrín?

CLARO QUE SÍ. Porque nos vale verrddggga (como diría Ricarggdo). Sí, así es, aunque sean pequeñeces, estamos orgullosos de nuestro cerrito, nuestro desierto que visto desde un avión pareciera que a Dios se le olvidó darle una manita en la creación. Sí, las coyotas y el café Combate, el parque Madero y las putas del Centro, estamos orgullosos. Ah y también de la Tecate y la música de Banda.

Aquí les dejo esta canción:

Isaías Lucero - Soy de Hermosillo

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3 comentarios:

Carlos Mal Pacheco dijo...

Ya era hora de que alguien pusiera el cerro de la campana en su lugar. No mencionate que TODOS los hermosillenses en algun momento de nuestra vida hemos tenido la fantasia colectiva de que pongan un cooler gigante en el Cerro de la Campana...

antonia dijo...

HAHAHAHA
Que bueno que soy de Monterrey :p

Complot dijo...

Lo del cerrito, si lo vemos desde el punto de vista freudiano.....



jojojojojojojojojojojo!!!!



JOJOJOJOJOJJOOJOJ!!!




MWAHAHAHHAHAHAHAHAHAHAAA!!!!!!